domingo, 8 de noviembre de 2009

Nuevo First Descent para la saca

Nota para las asociaciones de pesca asturianas: Este relato es pura ficción, los personajes son inventados, las ilustraciones montajes informáticos y cualquier similitud con la realidad pura coincidencia.

Lo del first descent, es relativo ya que el río lo “abrieron” nuestros amigos José y Juan. Digo relativo porque hicieron 15 Km pero nadaron en la entrada de la zona interesante recuperando las piraguas al final de la misma.

El sábado, nos juntamos los Freire Brothers y el autor para en principio o bien bajar el Landro o el Sor. Pero a Pepe no le hacía gracia este último río y tras barajar opciones decidimos “reabrir” el Mera, río que desciende por la vertiente occidental de la Serra da Faladoira.

A pesar que ambos hermanos conocían la zona, tuvimos que dar unas cuantas vueltas hasta localizar el desembarque. Nos cambiamos, hicimos la Navette y al ajo.

El río comienza con una serie de rapidillos de clase dos por los cuales avanzamos cómodamente, debido a un nivel aceptable de agua, hasta el primer remanso, formado por una presa rota de una antigua minicentral, que marca la primera ruptura formada por una bonita rampa en curva y porteo debido a un árbol que atraviesa el río (lástima de no tener una sierra).

A partir de aquí el río acentúa un poco el desnivel hasta clase III, llegando a una zona marcada por paredes más verticales. Tocó desembarcar y explorar desde tierra. Ante nuestros ojos se presenta una garganta “deportiva” formada por una primera ruptura en forma de talud diagonal, seguida de una “llorona” que marca la entrada a la rampa final. La continuidad de los tres pasos y la obligatoriedad de anticipar las trazadas sube la graduación del paso a un IV ( incluso IV+).

Me tocó a mí, hacer de sonda. Tras saltar la llorona se me giró la piragua pero conseguí corregir trayectoria para finalizar el paso sin mayores contratiempos. Celso lo hizo de cine, sin embargo su hermano, sufrió una “trincada de canto” tras saltar la piedra y acabó explorando el fondo del río. Por fortuna salió solamente magullado en el amor propio.

El descanso que proporciona el escaso remanso en el cual recuperamos el material de Pepe, marca la antesala a la siguiente ruptura. La exploración por la orilla, la cual nos lleva hasta la minicentral derruida (ojo con los restos ya que el derrumbe total es inminente) nos muestra una rampa precedido de una ola y seguido de un bonito rápido con varios rulillos.

Me vuelve a tocar a mí el hacer de sonda. El rulo de entrada exige palear fuerte para no perder la trayectoria. Yo lo franqueo sin contratiempos pero Celso acabó finalizando el paso por una pequeña hucha aunque sin mayores problemas.

Personalmente pensaba que lo interesante se había acabado e incluso barajaba el volver a darle a la garganta, pero unas cuantas paladas me demostraron que quedaba aun mucho río que disfrutar. Un desnivel continuo de rápidos de clase III/III+ nos brindaron una navegación alegre y divertida. La continuidad del río es tal que nos obligó a parar en ciertas ocasiones para explorar ciertas curvas en las cuales no podíamos vislumbrar el fin del rápido.

Tras una de esas curvas se observa que las orillas caen acentuando el desnivel. Toca parar a mirar para descubrir una ruptura que nos presenta un “semi-salto” acompañado de un fuerte colchón en curva y un feo drosage socavado en la salida. Un tronco en la entrada aun complica más el paso (grado V). La tipología del paso recuerda al “Portugués” del Deza clásico, pero en grande. Tras mirarlo un rato decidimos portearlo, dicha tarea casi que tiene la misma dificultad que el paso y nos llevó su tiempo. Supongo que en cuanto venga José Miguel a este río nos mostrará una de sus trayectorias “imposibles” y caerá el paso.

El río sigue manteniendo el carácter anterior pero perdiendo desnivel paulatinamente hasta llegar a una presa artificial con un fuerte rebufo. La saltamos por el extremo izquierdo y proseguimos nuestro camino ya por rapidillos sin importancia salteados de remansos cada vez más frecuentes hasta el desembarque.

Los tres salimos encantados con el río. Realmente es altamente navegable con un cauce ancho y una capacidad de aguantar mucha agua. Un paisaje hermoso formado por fauna y flora habitual del bosque atlántico acompaña el descenso y el agua sin llegar a ser cristalina está limpia tanto de olores como de espumas.

Queda ahora, trabajar sobre los mapas para recortar el último kilómetro del recorrido ya que no presenta interés, pulir la ruta de la Navette y limpiar alguna que otra rama del río para que este tramo se convierta en un clásico de nuestros descensos.

Un saludo a todos

Fdo.: Anxo

Fotos Pepe (pilló mi cámara y no me la devolvió hasta el final del descenso, jeje)

4 comentarios:

Juan dijo...

Que guapoooo

Anónimo dijo...

Lástima no haber ido.....enhora buena por el nuevo tramo.

Veo que los restos del Klaus están esperándonos en cualquier esquina,mucho ojo.

Primoy.

Anónimo dijo...

gracias por lo de abrir el tramo,... aunque solo bajasen nuestros kayaks.Es una suerte verlo en fotos, ya que no pienso hacerlo nunca . Enhora buena, no se os resiste nada.saludos xosediesel

Anxo dijo...

José, el tramo no es tan complicado. Pero a vosotros se os juntó la inexperiencia con un mangazo tremendo de agua. Recuerdo que el día que os metisteis vosotros en el Mera nosotros tuvimos que ir al Sor medio porque el clásico estaba pasado.

De todas formas, lo de abrir ríos, os lo recomiendo posponer hasta que tengáis un poco más de tablas.

Un saludo